En el segundo semestre de 2018 se realizarán 6 microtalleres más. Archivo particular.

Recomendaciones para la innovación docente

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Fotografía cortesía de la Oficina de Comunicaciones de la Universidad.

Hoy en día, no se aprende ni se enseña como una o dos décadas atrás. Lo que hacen los docentes y los estudiantes dentro del salón de clases, ha evolucionado hacia nuevas formas de realizar los procesos de enseñanza-aprendizaje. Incluso, el salón de clases ya no es el único lugar donde se llevan a cabo estas dinámicas: existen innumerables espacios físicos y virtuales que han transformado el carácter de la educación.

El campo educativo está en constante cambio y los docentes tienen mucho que ver en esta evolución. Modificando las formas y las estrategias de su labor docente, pueden contribuir a mejorar todos los elementos que se relacionan con el aprendizaje.

Es aquí donde se ubica la innovación educativa, en el cambio para mejorar. Puntualmente, el Observatorio de Innovación Educativa del Tecnológico de Monterrey, México, define la innovación educativa como una transformación transversal: “la innovación educativa contempla diversos aspectos: tecnología, didáctica, pedagogía, procesos y personas. Una innovación educativa implica la implementación de un cambio significativo en el proceso de enseñanza-aprendizaje. Debe incorporar un cambio en los materiales, métodos, contenidos o en los contextos implicados en la enseñanza”.

En torno de esto hay abundante discusión teórica, pero cabe preguntarse cómo, concretamente, los docentes pueden empezar a transitar por el camino de la innovación educativa. A continuación, presentamos algunas recomendaciones.

  1. No tenga miedo de mirar con ojos críticos lo que hace. La autoevaluación y la autocrítica son los primeros pasos para lograr cambios significativos en la labor docente.

  1. Si identifica un problema… ¡Tranquilo, no pierda la calma! Esto no quiere decir que todo está mal, simplemente puede ser algo que se deba ajustar, nada más.

  1. Si no identificó ningún problema, piense en una necesidad, en algo que pueda hacer mejor: un material de trabajo más diverso, una metodología que motive más a sus estudiantes, una dinámica de evaluación que pueda ser más efectiva haciéndola de otra manera, etc.

  1. Haga un listado de posibles estrategias para lograr el cambio en eso que puede ser potenciado: implementación de tecnología, modificación en la metodología, actualización de insumos de trabajo, rediseño del currículo, entre otras.

  1. Es importante que, al hacer este listado, también investigue sobre tendencias actuales en educación que puedan brindarle más ideas.

  1. Tenga presente que incluir tecnología, por sí sola, no significa que esté haciendo innovación educativa; darles tabletas a los estudiantes, por ejemplo, sin un propósito pedagógico claro, no representa ningún cambio para mejorar.

  1. Una vez seleccionada la estrategia, póngala en común, discútala, con sus colegas y con sus estudiantes. Es importante que los esfuerzos por innovar vinculen a todos los actores involucrados en los procesos educativos.

  1. Haga ensayos o sesiones de ‘prototipaje’ con sus grupos de estudiantes. Es importante que les deje claro el carácter de prueba de estas actividades, que son espacios en los que el error es muy común e, incluso, necesario.

  1. La implementación ya vendrá después de muchas pruebas. Es esencial que, luego de esta etapa, se haga seguimiento a la efectividad de la estrategia, del cambio implementado.

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